CRISTO QUIERE CAMBIAR TU VIDA Y HACERTE UNA PERSONA QUE LA SIRVA

 
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CRISTO QUIERE CAMBIAR TU VIDA Y HACERTE UNA PERSONA QUE LA SIRVA
 
 
EL SEÑOR ESPERA POR TI
El corazón de Dios está palpitando por cada persona que no le conoce, por cada persona que aún no le ha entregado su vida. Cuán importante es que reconozcamos el llamado a participar en la obra del Señor y que descubramos que no sólo Dios ha sembrado talentos en nosotros sino que ha labrado y pulido nuestro carácter y corazón, forjando asi integridad. Hay cinco puntos primordiales con los cuales debemos trabajar si realmente anhelamos ganar jóvenes, mujeres y hombres para el Reino de los Cielos.
Cuando damos nuestros primeros pasos en el ministerio, algo que debemos buscar constantemente es una palabra rhema. Por lo general, se desatan en nosotros luchas internas que nos llevan a plantearnos si realmente seremos las personas que Dios quiere usar para ganar almas. Por eso, necesitamos algo que nos motive, algo que nos dé fuerzas y con.anza; nada mejor que una palabra de parte de Dios. Rhema es eso, una palabra especí.ca para un momento especí.co. .logos. equivale solamente a la parte conceptual de las las naciones enteras para Cristo. Es necesario renovar la mente y estar abiertos a lo que Dios quiere hacer y hacia dónde se quiere mover. Algo que nos insta a ser creativos e innovar es el apoyo de nuestros pastores; sí ellos no funcionan como soporte, es muy difícil implementar nuevas estrategias para ganar almas. Cuando uno cuenta con creatividad, permite que Dios .uya, permite a la gente hacer las cosas; cuando uno posee creatividad, le dice a las personas: .háganlo., y está allí para apoyarlas. Si usted quiere ganar, debe renovarse, debe romper con moldes viejos para que el Espíritu Santo de Dios pueda fluir con lo nuevo.
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Eclesiastés 4:9-11. Más vale dos que uno, porque tienen mayor fruto de su esfuerzo. Porque si cayeren, el uno levantará al otro. También, si dos se acuestan juntos, entrarán en calor.

Eclesiastés 4:12
Uno solo puede ser vencido, pero dos le resistirán. Lo que hoy les voy a hablar es muy sencillo. Cuántos saben que a nosotros nos hacen falta amigos. Todos mis amigos son más jóvenes que yo, porque a mí no me gusta tener amigos más viejos.

Yo no sé mucho de pandillas, pero hay códigos en la vida que afectan la forma en que uno funciona, cómo uno hace las cosas. Cuando estaba en la cárcel, había un código afuera y otro adentro.

Cuando yo estaba preso, mi padre estaba conmigo, pero yo no sabía que él estaba ahí. Cuando lo supe, pedí permiso para verlo y me dijo que en ese lugar no tenía padre, ni hermanos, ni amigos, porque en cualquier momento iba a morir, y tenía que aprender a vivir conforme al código.

No necesito conocer más pastores, más ministerios, no necesito decir “estoy en la televisión”, ni que más gente me conozca. Lo que necesito es tener amigos. Si algo me ha hecho falta en el mundo es tener amigos, verdaderos amigos. Un día, me dijo un amigo “me tienes que cuidar las espaldas”. En una ocasión, hizo algo muy grave a su familia, y yo le dije “tenemos que enfrentar esto juntos”. El me preguntó “todavía vas a ser mi amigo? A pesar de que no estoy de acuerdo con lo que hiciste, seguiré siendo tu amigo.

Aprende a tener amigos, a cuidarles las espaldas. Yo odiaba a los negros, blancos o gringos, pero cuando fui al ejército, me di cuenta que ahí estaría entre toda clase de gente. Dormía con un negro y tenía que beber de su mismo vaso. Una noche había mucho frío y el negro decía “tengo mucho frío” y lo único que podía hacer era decirle “acércate a mí” y lo abracé toda la noche. Por supuesto, le dije que no dijera nada!

Fue difícil ver que mataban a cada joven, a cada amigo mío. Yo los amaba porque sabía que ellos eran los únicos que podían cuidar mi espalda y yo también la de ellos.

Cómo es eso que las maras se cuidan mejor las espaldas que nosotros los cristianos?

La primera cosa que te quiero decir es que dos son mejor que uno. Los pastores que están aquí no podrían hacer lo que hacen si estuvieran solos. Los que están en el centro de rehabilitación están cuidando a todos y ellos no me están llamando para saber qué hacer y cómo hacerlo, porque ellos me están cuidando la espalda.

Yo tengo una mejor amiga, mi única amante en el mundo: mi esposa.
Ella siempre me dice esto: Todo el mundo puede hablar de ti, pero yo siempre estaré contigo. Conozco a Carlos, a Rudy, pero no les envidio en nada, porque si ellos triunfan, yo triunfo también. Porque son mis amigos.
Yo no quiero que ellos me miren como un padre, como un predicador, yo lo único que quiero es que ellos sean mis amigos. Tú necesitas mínimo un amigo en tu vida.

La segunda cosa es que si cae uno, el otro lo levanta.

Si tú tienes un amigo verdadero, ese amigo te va a ayudar a triunfar. El te ayudará a llegar adonde Dios quiere que llegues. Ten mínimo un amigo.

Cuando un corredor empezó una carrera, se lastimó la pierna, y el padre le dijo “ven te llevo al médico”, pero el hijo le dijo “no, yo tengo que terminar esta carrera”. Y el padre le respondió: “Está bien, pero la terminarás conmigo.

Que bueno es tener un amigo que cuando estés pasando por momentos muy difíciles, puedas confiar en él. El amigo cuando tú caes, él desciende para buscarte, y te dice que no te puedes quedar tirado, que sigas adelante porque no te puedes quedar ahí.

Lo tercero es que uno solo puede ser vencido, pero cuando tienes un amigo, él te ayuda a vencer al enemigo.

Yo pasé un momento muy difícil, estaba encerrado en mi cuarto y le dije a mi esposa: “No quiero saber de nadie, pero si te quieres quedar, quédate”. Ella me dijo: “Yo estoy contigo por siempre”. Cuando iba a tomar una decisión, me llamó un amigo y me dijo: “tengo tres días buscando un teléfono y Dios me dijo que tú me necesitabas, y que te dijera que NO tires la toalla. Que El está peleando la batalla contigo”. Y luego fui a la oficina, le llamé y le dije: “Mi respuesta es no!” Y me dijeron: “Pero te tienes que ir”. Más adelante, me dijeron “Dios no deja que te saquemos”.

Pero un año después, es hora de salir bien y salí bien.

Conocí un muchacho que era paralítico. El quería correr la carrera más grande. Así que el padre lo inscribió, y Ricky se emocionó, pero el papá se inventó una carreta, una canoa, una carretita para ir corriendo con él, y le dijo: “Ricky ya tengo para correr”. El día que empezó la carrera el padre llevó a su hijo en los brazos. Y cuando dieron el pitazo de salida, nadó y corrió. Ricky estaba emocionado y luego en la bicicleta 115 millas, luego corre un maratón entero. La única foto que salió fue la de Ricky con las manos levantadas y su padre atrás de él. Sabes, el padre de Ricky era un amigo verdadero.

Cuanto más Dios que te toma en sus brazos, y te dice “yo soy el que te guarda y nunca te abandonaré”. Corre la carrera más grande de tu vida, que es la que vas a empezar.

Hay algunos de ustedes que no son buenos amigos, que hablan mal de un amigo. El código de esto es que tú tienes que ser un buen amigo.

A mí me encantan los amigos. No me tienen que decir más, porque estoy con ellos y les cuido las espaldas. Aunque mi amigo estuviera mal, yo lo defendería y luego lo regañaría por lo que hizo.

Aprende a ser amigo genuino, porque cuando tú cuidas una espalda, hay alguien más que te cuida. Este código es más fuerte que el de las maras.

Cuando tengas la oportunidad de ser amigo, sé el mejor amigo que puedas ser.
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La palabra “rescate” es sinónimo de “redención”; redención y rescate es lo mismo, rescatar es redimir. Estoy completamente seguro que entraste de una manera y vas a salir de otra. Hechos 20:7. La iglesia necesita consolación.


En los últimos días, el mundo entero ha sido testigo de lo natural, de lo que día a día pasa en la dimensión espiritual. Hemos visto tsunamis, huracanes, ciclones, que literalmente han devastado la tierra. Pero dentro de toda esta devastación, siempre ves un equipo de personas que ayudan y alcanzan aquellos y creo que esto parado enfrente de una brigada y esta alcanzando a los jóvenes para la gloria de Dios. Nosotros vamos a arrebatarle al diablo lo que le pertenece a Dios. El diablo no tiene oportunidad de destruirnos. Nosotros tenemos que entender algo: todo lo que se ha visto en el mundo ha sucedido día tras día, ha sucedido en el mundo espiritual también. Hay rescatistas en el mundo espiritual. Nosotros hemos nacido para torturar al diablo diariamente, nosotros somos los que forjaremos el destino de los jóvenes y las naciones. Sin importar lo que el enemigo trate, los rescatistas del Señor van a tener la victoria.

Cada vez que nosotros hablamos de rescate, pensamos en los perdidos que están allá afuera y quiero tomar este momento para hablarles a aquellos que están perdidos aquí adentro. Sabías que hay gente en el cuerpo de Cristo que está ahogándose. Hay muchos jóvenes dentro de la iglesia que se están muriendo, pero mientras hay hombres como Pablo con un corazón dispuesto a rescatar a la gente, ellos serán rescatados. Pablo no sólo rescató a los de afuera, sino también rescató a los de adentro. La generación de Eutico necesita rescatistas. Sabía que la iglesia crece por medio de la consolidación? Las redes de hoy en día se están rompiendo, cerca de 200 personas se están convirtiendo, 67 % de hispanos han venido a Cristo, pero muchos se están muriendo, están esperando que los rescatemos. Debemos hacerlo!

Hay muchos muriendo con la necesidad de ser rescatados. Cada vez que un joven cae, en realidad no es la culpa de los pastores, ni del evangelio, ni de la visión, ni del líder; no es culpa de Cristo, es culpa del que cae. La Biblia nos enseña cuál fue el problema de Eutico, estaba sentado en la ventana; ésta es el umbral de dos mundos. La ventana te enseña lo que está afuera y adentro. Hay personas que quieren estar pendientes de lo de adentro y de lo de afuera, se necesita gente radical.

Los jóvenes que tienen amistad con el mundo y a la vez le dicen a Cristo: “tú eres mi Señor”, y viven una doble vida, tienen un alma adúltera. Un adúltero es aquel que ama a dos mujeres. Hay muchos jóvenes que están sentados entre dos mundos; están pendientes del mundo y de la iglesia. Tienen el síndrome del “balance”. Ahora que estás en Cristo, que estás buscando el evangelio, yendo a Encuentros, alguien viene y te dice: “Tienes que tener balance, tienes que ir al cine, a la playa, al parque, así como vas también a la célula”. La gente te dice “balance”, estás entre de dos mundos y de repente estás diciendo “balance” y ya no eres radical. Sí se fanatizaban con la pornografía, con la ropa, con los carros, pero con Cristo no. Cuando estás en la ventana, viene una agonía y produce un agotamiento.


Romanos 7:18. Pablo dice: “Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.” Pablo hablaba de la lucha interna que muchos tienen, pero muchos tienen esto aquí. Las tinieblas y la luz no concuerdan, no puedes servirle a Cristo y a la carne también. Escoge hoy a quién vas a servir. La agonía produce agotamiento, ya no puedes más.

No es suficiente, ya no tiene fuerzas, estás a punto de tirar la toalla. Ahora estás aquí animado, oyendo la Palabra. Así estaba Eutico, mientras estaba perdiendo las fuerzas. La agonía te lleva a una completa pérdida de energía y viene el sueño. Cuando la gente duerme, hay fantasías llamadas sueños. Hay cristianos que no oran, no ayunan, etc. y a la vez están soñando con maravillas. Tú no puedes cosechar lo que no has sembrado. Tú tienes que arrancar la cizaña de todo aquello que ves en los predicadores que suben aquí. La cizaña hay que arrancarla para que dé el fruto.

No todos los sueños vienen de Dios. Hay muchos sueños en la juventud que nos son de Dios. Si tu sueño viene a causar un enfriamiento, no es de Dios. Al momento que Eutico tomó su sueño, estaba a punto de caerse.

Hay muchos jóvenes que juegan con las caídas. Joven, ésta puede ser tu última caída, ten cuidado con el enfriamiento. Todo lo que te aleja de Dios no es de Dios, Hechos 29 te va a acercar a Dios. Cada conferencia es la semilla que está siendo sembrada en tu corazón, te estarás acercando al Señor. Eutico estaba tirando en el suelo desbaratado, desparramado, caído. Es algo tan triste ver jóvenes tirados. Pero a los que el diablo intentó hacer caer, el Señor está a punto de voltearlo para su gloria. Pablo fue un rescatista para Eutico!

Para ser un rescatista se necesita de cuatro cosas.

Primero, Pablo descendió. El rescatista tiene que estar y bajar donde está la gente necesitada. Hay que salir de lo religioso para adquirir lo divino. La religión nunca ayuda al que se ha caído, sino que lo acusa. Lo importante es que sean rescatados, salvados, sanados.

Pero los Pablos, los rescatistas no tienen el tiempo para averiguar por qué se cayó, sino desciende y lo rescata. Es tiempo de bajar y alcanzar la bendición de Casa de Dios. La iglesia está caminando afuera en las calles porque estamos alcanzando al perdido.

Cuál es el secreto de un templo de 300 personas en días, yo le digo al pastor: desciende de tu púlpito.

Rescatista, desciende! Cuántos quieren tener éxito en el ministerio? Desciende, joven.


Segunda, Dar todo lo que está en ti. El problema es que muchos jóvenes no están dispuestos a hacer ni una llamada por teléfono. Hay una prioridad! Soy padre de cuatro hijos y una multitud. Si tú no puedes servir al cielo, entonces para qué vas a servir a la tierra.

No puedes ganar tu generación si no estás dispuesto a pagar un precio. Dalo todo! Pasa a la próxima generación lo que está en ti. Mayor es el que está en mí que el que está en el mundo. Todo lo que está en mí es el antídoto para derrotar al enemigo.

Mayor es Cristo que el diablo, mayor es la luz que las tinieblas, mayor es el que está en mí. Pablo se echó sobre él sin medio a contaminarse y lo que había en Pablo fue pasado a Eutico. Lo abrazó, esto simboliza aceptación y amor. Sabes una cosa, nosotros tenemos que aceptar y amar a aquellos que han caído. Ese es el milagro de Casa de Dios: que alguien abrace.

Debemos aceptar a aquellos que estuvieron por debajo de nosotros, que estaban tirados en esta iglesia, ex travestís, ex alcohólicos, ex indigentes. Ahora Cristo los ha lavado con su sangre y debemos aceptarnos todos. El Padre abrazó al hijo pródigo y en ningún momento lo juzgó. Sin bañarlo, lo abraza. Esto es aceptación, Pablo abraza a este joven, estaba destruido, pero Pablo lo ama.

Pablo se levanta y Eutico estaba todavía tirado. Cuando empecemos a levantar a los Euticos, es cuando dejamos de criticar y empezamos a proclamar que él está vivo. Dejemos de criticar y empecemos a usar el poder de la lengua para declarar que esta generación no se va perder.

Ya deja de oír a la gente y empieza a declarar con tus labios lo que has creído en tu corazón. Declara que Cristo es mayor que el diablo, declara los testimonios. Nunca hables negativamente de la visión. Líderes de célula, cuidado lo que hablas de la visión. Tenemos que entender una cosa: la visión de alcanzar las almas es de Dios; de hacer discípulos, es de Dios.


Cuarto, cuando Pablo empieza a declarar que él estaba vivo. Cuando llevan al joven a la congregación, hubo consolación. El secreto es que cada vez que una persona ve a alguien tirado, lo rescata y lo trae al cuerpo de Cristo.
EL AMOR POR LOS PERDIDOS, AMARAS AL SEÑOR TU DIOS CON TODO TU CORAZON, CON TODA TU ALMA, CON TODAS TUS FUERZAS Y CON TODA TU MENTE Y AMARAS A TU PROJIMO COMO ATI MISMO. ESTE ES EL MANDAMIENTO PRINCIPAL QUE JESUS PREDICO. TU LO PONES POR OBRA?
Lucas 10: 30-37.
“Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo.

Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese. ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.”

El mundo está lleno de gente con necesidad, con hambre, dondequiera que miramos, hay necesidad. El problema con la iglesia es cómo interpreta lo que se está predicando y diciendo. Muchos de ustedes pasaron y oraron e hicieron un compromiso, pero llegará un día en que tengas una confrontación con alguien que esté pasando una necesidad. Jesús te ha mandado a llevar este mensaje a un mundo que está golpeado. Nosotros podemos ver por fuera a la gente, tú los ves con buena ropa, que están haciendo algo bueno en la vida, pero no podemos ver lo que han sufrido, eso lo mira Dios, y El te da una percepción, un discernimiento de ese sufrimiento. Yo antes buscaba ser famoso y quería predicar en un congreso y un día recibí esa invitación para estar en ese evento y me preparé tanto pidiéndole a Dios que me diera un mensaje. Llegué y predicó alguien a quien no le entendía nada, y pasé al frente por si acaso y cuando pase, no había nadie al frente, yo estaba solito, y dije “en qué lío me he metido”, y el viejito me preguntó: “usted entendió bien la razón por la cual yo hice el llamado, hice un llamado para la gente que no tiene una buena relación con Dios.

Este hombre yo creo que no escuchó bien, pero de todos modos oremos por él”. Al salir, la gente me decía “usted es un valiente”, y al otro día me tocaba predicar. Durante la noche, le pedí al Señor diciendo: “dame un mensaje”, y Dios me dijo: “no te voy a dar un mensaje, quiero que mañana en la alabanza me alabes viendo a la congregación”. De repente, el Señor me dijo “estoy a punto de darte el mensaje”. De pronto yo ya no vi más caras, y comencé a ver dolor, angustia, y el Señor me lo comenzó a descubrir. Ese día, Dios me comenzó a mostrar y me describía por qué no predican de esto, y me di cuenta que el ser un predicador no era sólo serlo, era comenzar a sentir. Veo miles de jóvenes por todo el mundo creyendo que no hay una oportunidad para ellos y cuando los veo levantar las manos, veo que les está entrando una esperanza y siento una felicidad porque pienso en lo que Dios va hacer en ellos ya es asunto entre ellos y Dios. El otro día íbamos caminando en Zenada, México, y vi un muchacho con marcas en sus venas, y le dije a mi esposa “ese muchacho es adicto”, y antes de que pudiera pensar, mi esposa le estaba hablando.

Mi esposa me dice que le duele cuando mira alguien así, Dios quiere que te pongas incómodo, que jamás puedas dormir cómodamente, que puedas levantarte en la noche y sentir algo por la gente que está perdida, que tiene esperanza que puedan conocer a Jesucristo a través del mensaje que tenemos para ellos. Cuando hablamos del buen samaritano, vemos la historia de un doctor de la ley que le pregunta a Dios qué tenemos que hacer para ser salvos y que le explica a Jesús cómo ve las Escrituras. El ser humano es egoísta por naturaleza, el niño más bueno, con los padres más buenos dice “todos los juguetes son míos”, porque es egoísta por naturaleza, él está pensando en sí mismo. Cuando venimos a Cristo, venimos por un acto de sacrificio de amor de alguien que se dio a sí mismo, tú no quieres pensar en tu prójimo, nosotros nos vamos a encontrar con muchos prójimos allá afuera. Quiero contarle un poquito de esta historia, el primer hombre que paso al lado del samaritano era un sacerdote, tenía una responsabilidad con Dios, pero no quiso pararse a verlo, paso por alto y siguió; pasó el levita, quien también tenía responsabilidad y no paró.

Siempre hablamos de lo que el otro debía haber hecho, yo una vez vi a un hombre golpeando a su esposa y me dije “paro el carro o no”, y paré, me bajé, fui y pude quitarle el martillo que tenía y me metí en un lío y me llevaron arrestado. Le tuve que explicar al juez y él me dijo “usted está loco porque paró”, y dije “no pude pasar por alto”. El buen samaritano pasa y no le importaba nada, sólo el momento para ayudar y lo hace. Tú debes convertirte en un buen samaritano ahora. Si a ti no te incomoda la condición del mundo, nunca te levantarás y dirás: “yo voy a ser algo porque soy un buen samaritano y es mi prójimo”. Yo me sentaba todo el tiempo frente a una iglesia fumando droga, y los oía cantar y una vez oí una profecía en inglés que decía “yo te amo y voy a cambiar tu vida”. Luego me encontré con el señor que había dicho la profecía, y le pregunté si hablaba inglés y me dijo que no, que esa había sido una Palabra de Dios para el que la escuchase. Nadie nunca se cruzó de esa iglesia a decirme “Cristo puede cambiar tu vida”. Luego Dios me llevó a esa iglesia y les dije “no se acuerdan de mí? Yo era el que fumaba aquí afuera, no había un buen samaritano en esa iglesia; reprendían a Satanás, pero nadie vino a hablarme del Señor. Yo asalté una vez a un pastor con una pistola sin balas, y me dijo “estoy listo para irme con Jesucristo. El te ama a ti también”. Y yo le respondí: “Usted sabe que lo puedo matar”. Pero no tenía balas, así que le pegué en la cabeza con la pistola y él me dijo: “Me puedes matar, porque estoy con Cristo”. Y me asusté tanto que mejor me fui y lo dejé allí. Más adelante, fui a predicar a su iglesia y él me enseñó su herida en la cabeza.

Una vez entré a un lugar con David porque él quería pedirle perdón a un tipo al que le había dado dos balazos, y fuimos y David le pidió perdón y el tipo dijo: “eres cristiano ahora” y sacó una cuarenta y cinco y nos apuntó con ella a los dos amenazándonos de muerte y el tipo le disparó cuatro veces a mi amigo y me miró y me dijo: “tú crees de Dios está con ustedes”, y yo estaba muy nervioso. El samaritano pasó y ayudó a la persona tirada. Estamos en este mundo para ir adonde nadie quiere ir, somos rescatistas que arriesgamos nuestras vidas para ir y decir “hay esperanza si usted entrega su vida a Cristo”. No podemos ver qué le duele a la gente por dentro, pero a cada uno Dios envió con un propósito para vivir, para cambiar vidas. Sabe qué le hace falta a un joven? Una visión mundial, una visión amplia. Yo sólo pensaba en ir a la iglesia de la otra esquina cuando empecé a predicar, luego empecé a ir a otras ciudades, luego a estadios, ahora se me hace fácil subirme en un avión e ir a predicar a otro país, porque la visión de uno se pone más amplia, más grande.

Entre más amplia es tu visión, más puedes ver la necesidad, tu rol, tu papel, pero el joven que no puede ver su visión jamás se carga por la humanidad. Tú dices “mi capacidad es limitada”. La capacidad de nosotros también es limitada, hay algunos que tienen más capacidad que otros, hay algunos que tienen más creatividad que otros, tal vez dices “yo tengo poca capacidad”. Pero el Señor sólo le dio de comer a muchos con pocos peces y panes, tienes todo el potencial embotellado dentro de ti, tienes que ponerlo en las manos de Dios, creemos que hay potencial aquí, creemos que somos una mayoría. Yo una vez quería sembrar fresas y nadie quería que lo hiciera, pero lo hice y tuve una cosecha de fresas. El primer año obtuve 80,000 dólares de las fresas, y después me dio por tener tomates, ganado, etc. Un señor me dijo “yo tengo cuatro vacas; si las encuentra, se las regalo”, y las busqué toda la noche y las encontré, y llegué a tener cincuenta cabezas de ganado y la gente me miraba en la iglesia.

El gobierno de los USA me mandó a un lugar con todo pagado, en esos lugares que va cuando uno comete un delito, y yo me puse a trabajar en la agricultura allá, y eso me sirvió más adelante. Tú vas a hacer todo lo dejes que Dios quiere hacer a través de ti, eres hijo de Dios, no hay límite para ti, harás todo lo que Dios dice que harás. Eres un hijo de Dios sin límites. Lo otro que dijo fue “viéndolo se compadeció...” Tú sabes por qué a mí me gusta trabajar con la gente de la calle? Porque de allí Dios me sacó, casi tengo un centro de rehabilitación en mi casa. Yo le digo a mi esposa: “no podemos negarnos”. No puedo dejar de ayudar a la gente, yo soy un tipo que le encanta estar con la gente que tiene problemas, que tiene dificultad. Mi esposa me dice “ya deja de traerlos para acá”, y adonde los voy a llevar? A la casa de otros? Una vez vi a un negro muy alto, le di de comer, me lo llevé a mi casa, y al otro día, me dijo “tengo algo que confesarle: la policía me está buscando, puedo llamar a mi tío?” Un día me dijo: “Pastor, yo me quiero entregar”. Y lo llevé a la policía a que se entregara, estuvo allí dos años y salió de la prisión. Que interesante es que a veces no sentimos las cargas de otros, pero cuando las sentimos, podemos hacer muchas cosas.

Alguien me dijo una vez “mi esposo tiene a mi hija amarrada en el apartamento, la quema y a mí también me ha quemado”. Mi pastor me dijo: “vamos a ayudar”. Conseguimos a los cinco tipos más grandes , entramos, el tipo estaba fumando crack, no pudo ni abrir los ojos, sacamos a la chamaquita y la llevamos al hospital. Un día recibí una invitación de ella para asistir y, si era posible, predicar en su boda. A veces, los jóvenes sólo necesitan que los escuchen, pero qué importa, quién entiende a los jóvenes, pero si uno los oye eso ayuda. Una vez, un muchacho me contó que su tío lo violó, lo escuché y fuimos a buscar a su tío porque él le quería decir que lo perdonaba. El tío empezó a llorar. Los únicos samaritanos para esta chamaca a quien su papá quemaba éramos nosotros. Tal vez, tú puedes decir “ellos están así por su culpa”. Por supuesto que sí, pero nosotros podemos ayudarlos. Cuanta gente Dios ha enviado a tu vida para bendecirte y ayudarte? Dios te quiere enviar a ti para ayudar a alguien, a impactar tu nación, tu ciudad.

El samaritano no sólo paró, se acercó. A mí no me gustaba que me abrazaran, yo estuve cinco años en prisión, yo estaba en una iglesia y un tipo siempre venía y me abrazaba y me decía “te amo”. Cuando yo acababa de salir de la cárcel, fui a hablar con el pastor y él me dijo que ese hombre me amaba y yo no lo entendía, y un dia Dios tocó mi corazón. La iglesia es el lugar más raro de todo el mundo, porque allí va la gente más rara de todo el mundo. Una vez, Dios me dijo que abrazara a un marero y yo no quería, pero cuando lo hice, Dios me dijo que lo besara, y yo no quería y le dije a él: “Dios me dijo que hiciera esto”, y él me dijo “pues hazlo”. Cuando lo hice, él cayó de rodillas a llorar y cuando vieron esto, los otros mareros se acercaron. Cómo hace falta que alguien te dé un abrazo. Hay jóvenes aquí a quienes sus padres no los abrazan.

Una vez en un estadio, yo dije “quiénes de aquí necesitan un abrazo de sus padres?” Yo pensé que sólo cuatro se iban a levantar, pero se levantó un mundo de gente. Mientras más te acerques, más te cuesta y más te pide Dios que hagas. Cuando tú te posicionas para decir algo, es que estás en un buen lugar. Yo me siento de salida, todos los predicadores que hay en el mundo son gente grande ya. Qué es lo que Dios va hacer? El va levantar a los jóvenes, sí lo va hacer! Y una de las cosas en la que no confiamos mucho es en los jóvenes como Cash dijo, pero nosotros estamos aquí porque confiamos en ustedes, creemos que ustedes son la iglesia de Dios de hoy y del futuro, y Dios va a trabajar en otros niveles en ustedes, que no hemos visto ni soñado. Cada vez que pasas a la par de una persona, ésta dice: “tal vez este es el que me va ayudar, el que me va dar la mano”. No importa cuánto tiempo tengas en el Señor, alguien te tuvo que dar la mano; te toca dar la mano a ti ahora.

Quieras o no quieras, eres un buen samaritano, tú tienes la capacidad, la habilidad de impactar al mundo entero, no dejes que nadie te diga que no puedes. Tú eres más que vencedor, tú di: “Yo voy a ser exactamente lo que Dios dice que puedo ser”, y con eso impactarás al mundo. Tú di “muéstrame Señor, quiero ver las cosas como tú las ves”. Gracias, Señor, por Hechos 29, por cada joven, por cada país representado aquí, yo te pido Padre que se haga exactamente como les estamos diciendo. Gracias, Señor, porque el prójimo tiene esperanza, gracias en el nombre de Jesús.
 
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FOMENTAR LA CREATIVIDAD
La creatividad consiste en hacer las cosas de una forma nueva, de una manera distinta; implica romper con esquemas, con paradigmas que nos han encasillado durante tanto tiempo, colocándonos en una prisión intelectual que no admite ninguna clase de cambio. Innovar no nos desenfoca de la voluntad divina. Si observamos la creación, encontraremos que no existe nada repetido; Dios lo hizo todo con ingenio y hermosura. Si la tecnología avanza gracias a la innovación, cuánto más nosotros que tenemos la responsabilidad de conquistar G12Net Magazine Winter 2005 7 diario, defendiendo a sus ovejas de todo animal que quería atacarlas (habiendo de este modo llegado hasta matar osos y leones). Ese talento colocado en las manos de Dios podía vencer cualquier otro obstáculo que se le presentase. Dios quiere que nosotros hagamos lo mismo, que derribemos los gigantes que amedrantan nuestra sociedad. En Hechos 2, la Biblia nos muestra cómo los discípulos ganaban gente. Dice que ellos iban cada día al templo, es decir, que la gente que los apóstoles conquistaban para Dios era involucrada en la obra. Por lo tanto, debemos ayudar a los nuevos creyentes a desarrollar sus talentos y permitirles escalar peldaños dentro de la obra de Dios. Lo que el Señor desea es que descubramos esos talentos, que los desarrollemos junto con las personas que trabajan con nosotros, que nos involucremos e incluyamos a otros en las actividades de la iglesia. De esta manera, aquellos que sean añadidos amarán la Visión y la desarrollarán para la Gloria de Dio
Todos hemos sido dotados de talentos. En cada uno de nosotros, Dios ha puesto algo en lo que somos buenos, en lo cual nos destacamos. La parábola de los talentos dice que Dios le dio a cada uno conforme a su capacidad. 1 de Samuel 17:40-49 habla de la victoria de David y la derrota de Goliat. Todo lo que tenía David para combatir a aquel gigante que amenazaba a su pueblo eran cinco piedras y una honda. La habilidad de este jovencito fue adquirida en su trabajo Pastor Cesar Castellanos + + + Escrituras, es el mensaje escrito. El rhema equivale a la parte práctica de la Palabra, es decir, es el paso entre el concepto y la acción. Mientras nos quedemos en el marco conceptual de la Palabra, no daremos fruto. Es necesario pasar del logos a la dimensión del rhema, entrar a la experiencia viva de la Palabra de Dios. El rhema es diseñar el milagro y confesarlo en fe. El rhema nos guiará a darnos cuenta de las necesidades concretas de las personas y a hallar la manera de suplirlas, del mismo modo que nos mostrará las tácticas para arrancarlos del mundo de las tinieblas y llevarlos a la luz admirable de Cristo.
TESTIMONIO DE VALOR
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Perdí toda la historia de la Obra. Pero que testimonio tan fabuloso el del marero, cómo Dios lo liberó. Yo en mi vida he tocado las drogas. Jamás he fumado marihuana, no sé que es eso, jamás he introducido una inyección en mis venas. Basta con una aspirina para que tenga alucinaciones. Nunca he tomado drogas, tan sólo una vez probé el cigarro y fue terrible. Un chico se me acercó una vez y me preguntó: “Algunas vez has fumado?” Yo le dije: “Sí, mírame!”
Esa es mi historia con las drogas. Mi cuñado me ofreció en una ocasión una cerveza, él tenía miedo que mi hermana nos descubriera. Me dijo: “Bébelo si eres un verdadero hombre”. La cerveza no me apetecía en lo absoluto. Le dije: “Hay algo muerto aquí, olé”. Dijo: “ Deplano, está fermentado”. Tienes que desarrollar un paladar para la cerveza. Me preocupo por las cosas para las cuales tienes que desarrollar un paladar. Tal vez es tan feo porque es la forma en que Dios te dice que es malo.

Ha habido personas que buscaban la manera de sentirse importantes, así que agarraron un sapo y lo lamieron, y eso les daba un sentido de éxtasis. Mi pregunta es: Cuántas cosas pasaron lamiendo antes de probar sapos. Yo nunca probé el alcohol, las drogas o el sexo antes, cuando me casé era virgen y mi novia también. Treinta y ocho años después, y seguimos casados. Tenemos dos hijos y no fueron engendrados milagrosamente, tengo cuatro nietos y los amo. Trato de decirte algo, si me miras, mis manos no funcionan, mi pulgar no lo tengo y parte de mi cara lo tuvieron que formar de mi cadera. Al verme, me ves con cicatrices por todos lados. Te conté que me casé siendo virgen y te preguntas si alguna vez me he divertido, pero soy el hombre más feliz de Guatemala, porque es un hecho real que Jesús es mejor que las drogas, el alcohol, el sexo y que cualquier otra cosa. El es el mejor éxtasis que puedes experimentar en la vida, puedes estar borracho en el Espíritu Santo.

Me crié en un hogar cristiano, jamás conocí la violencia, ni siquiera conocí quién era John Wayne, el de las películas del oeste. Voy a las escuelas públicas y me dicen quién es él, y pienso ahora sí que estoy viejo. Pero si le pregunto por Michael Jackson, sí saben quién es. Nunca conocí la violencia. Sabes porque nunca la conocí? Por qué era virgen al casarme y por qué nunca probé las drogas? Porque no teníamos televisión. Tú eras virgen cuando te casaste? Mi padre nunca me mostró como hacer esas cosas. Para que yo aprendiera, necesitaba un televisor. Mis héroes no eran protagonistas de televisión, mis héroes eran predicadores, hombres y mujeres de Dios. Así que no fui a la universidad para aprender a hacer producciones televisivas, ni para ser un arquitecto, médico o abogado, fui para aprender cómo predicar. Pero había una guerra en Vietnam y me dijeron que tenía que hacerme un examen físico porque iba a ser obligado a prestar servicio militar. Les escribí una carta diciendo que no necesitaba un examen físico, pero ellos insistieron y lo pasé. Así que me dijeron que tenía que ingresar al ejército. Yo sabía que me enviarían y estaría a la merced de las balas. Así que cuando me dijeron que tenía que jurar para prestar servicio, no fui. No estaba protestando por la guerra, era un cobarde. Pude haber huido a Canadá, pero era muy orgulloso. Así que me uní a la marina, porque en una enorme nave en el mar nadie te puede disparar. Me uní a la marina el segundo día de entrenamiento, me sacaron todos los registros académicos, de todos fui el único con estudios universitarios. Trabajaba duro, así que era imposible sacar buenas notas. Aún así, me dijeron que era un líder por el hecho de haber asistido a la universidad, y me enviaron a California. Ahí me enseñaron cómo disparar, cómo plantar bombas para emboscadas, y todo lo necesario para combatir. Me saltaba por encima, de regreso, en fin, todo mi entrenamiento era un chiste. Pero en determinado momento, esto podía ser la diferencia entre la vida y la muerte. A veces pasamos entrenamientos en nuestras vidas pensando cuándo me van servir. Debemos tomar en serio nuestro entrenamiento bíblico porque algún día nos va a servir.

Me avisaron que había llegado el momento de ir a la guerra, le di un beso a mi esposa y le dije adiós. Llevábamos muy poco tiempo juntos y le dije “regresaré, y lo haré sin un rasguño”. Regresé, pero con muchas cicatrices. Me enviaron en una navecita, esta nave salió en una película llamada Apocalipsis. Yo era el que manejaba las ametralladoras. Estas podían disparar 1,100 balas en un minuto entre las dos. Estaban las dos ametralladoras cuando entramos al “hoyo del diablo”. Apenas unos días en Vietnam y mi corazón latía. Conforme nos introducíamos al canal, de la nada escuché un ruido que voló sobre mi cabeza. En un segundo me metí debajo de la ametralladora y nunca pensé si debía disparar o no, solamente, empecé a dispararles. Había balas alrededor. Todo quedó en silencio. Mi corazón latía con fuerza, dirigimos la nave en dirección al enemigo, avanzamos muy lentamente. Al llegar a la orilla del río, esperamos ver cualquier movimiento. Pero todos estaban muertos.

A este hijo de predicador, que creció sin TV, que desposó a su esposa siendo virgen, que jamás bebió una cerveza, ese día le pasó algo. No podía llorar, no más lágrimas. Busqué en cada cadáver para ver si tenía alguna identificación. Sentí que algo dentro de mí murió. Esa ternura, esa paz de Dios, esa cosa que había en mí desde niño de amar a la gente, murió. Esa guerra puede matar tu alma. Recuerdo que esa noche me fui a acostar y grité en mi almohada. Sentía que Dios no me oía. Pasaron ocho meses, muchos encuentros más con el enemigo. Muy a menudo, nuestras naves eran hundidas, algunos hombres murieron. Uno de los muchachos su hermano gemelo estaba con él. Es prohibido que dos hermanos vayan a la guerra, pero debido a que eran gemelos, insistieron en servir juntos, y uno de ellos fue asesinado, el otro se volvió loco, perdió la sensatez. Vi e hice cosas que jamás hubiera concebido e imaginado.

Conforme a mi mundo se entenebrecía, Dios seguía tocando mi corazón. A veces, escuchaba un susurro que decía “yo te amo, jamás de dejaré y desampararé”. Sin embargo, conforme avanzaba la guerra, mi corazón se endurecía, me volví muy peligroso porque no me importaba si moría o vivía. Aceptaba misiones para hacer cosas devastadoras, en el fondo de mi mente deseaba que alguien me matara. Un día casi se cumple ese deseo, había sobrevivido un encuentro terrible, había sido gravemente herido y me sacaron en helicóptero, pero ahora estaba de vuelta. Esa herida leve seguía doliéndome con cada latido de mi corazón, pero yo sabía que el enemigo estaba presente, no lo veía, no lo podía oír, pero algo me decía “está cerca”. Busqué en el cajón de municiones y saqué una granada de fósforo blanco, es del tamaño de una lata de Coca Cola. Me hice para atrás, y cuando la tenía justo a la par de mi cabeza, un francotirador disparó y le dio a la granada, a sólo unos centímetros de mi oído. Pensé que me había herido un cohete, fue meses después que los doctores me explicaron todo. Me explotó el pelo, la oreja, las cejas y parte de la nariz. Cuando vi hacia abajo, vi mi corazón latiendo, sangre empezó a salir de una arteria que quedó expuesta. Pero no sentí nada de dolor, me mantuve sensato, estaba en shock, pero no me desmayé, me lancé al agua.

El fósforo es un químico muy especial que ni el agua lo puede apagar. El diablo hizo todo lo humanamente posible para matarme ese día, pero la Biblia dice que ningún arma forjada en contra tuya prosperará. Mayor es el que está en ti que el que está en el mundo. El diablo no me dio la vida, por lo tanto, tampoco me la puede quitar, sin embargo, la granada explotó y me dejó cicatrizado por el resto de mi vida. Salí del agua y seguía quemándome. Estaba postrado viendo mi cuerpo ardiendo. Caí para atrás y según todos había muerto, pero estaba cansado. El helicóptero aterrizó para evacuarme. En ese momento, estaba recostado y según todos, estaba muerto, así que me dieron vuelta en la camilla, mi brazos estaban dentro, pero iban arrastrando mis manos, las plantas a mi alrededor se estaban quemando. Hasta la camilla agarró fuego, y caí al suelo. Era uno de esos días cuando nada sale bien. Me envolvieron en una cobija empapada. Me colocaron en otra camilla, me llevaron al helicóptero y nos fuimos. Según el médico, ya había fallecido. Me di cuenta que ni él me estaba ayudando. Y estando en la cobija, le dije: Médico! Se asustó tanto que casi se lanza del helicóptero. El piloto perdió el control y empezamos a caer. Yo me dije “capaz que nos estrellamos y soy el único sobreviviente”. El diablo ni a patadas me mataba ese día.

Cuando Dios tiene un plan para tu vida, tal vez te noqueen, pero no te matan. Sientes que a nadie le importa, pero Dios envía a sus ángeles. Te preguntas “será que sobreviviré? Pero hoy te digo “terminarás de primero”. Dios está contigo, el diablo no puede quitarte de las manos de Dios. Nunca, nunca te rindas! Cuando las mismas puertas infernales vienen contra ti, afróntalo. Ese día a la orilla del río, el diablo tomó un palo y me apaleó, y cuando pensó que había muerto, me dejó quemándome y sangrando. Pero debió haber esperado un poco más para matarme, porque no morí. Agarré ese mismo palo y lo usé para ponerme de pie, levanté el palo sobre mi cabeza y le dije: “diablo, ven acá, esta guerra no ha terminado”. El diablo trató hasta con Jesús, tomó un palo con semejanza de cruz, y lo crucificaron, de ahí removieron el cuerpo muerto y lo sepultaron. El diablo se apartó burlándose, pero al tercer día, Jesús dijo: “diablo, regresa, estás acabado”. Saben que, algunos de ustedes tal vez se sientan apaleados por un diablo. Hoy les tengo una palabra de consejo: Consíguete un palo y ataca tú al diablo. Apaléalo por toda Guatemala, por toda la tierra, porque mayor es el que está contigo que el que está contra ti. Aleluya!

Así que sobreviví, me internaron en un hospital y seguro piensan que lo que pasó en Vietnam fue lo peor en mi vida, pero lo peor estaba en camino. Me llevaron a Japón y trabajaron conmigo seguros de que moriría. Les pedí un espejo, y con un ojo logré ver la mitad de mi cuerpo, era puro esqueleto, toda la piel había desaparecido. El otro lado de mi cuerpo estaba hinchadísimo. Me dieron morfina, dolor, confusión y el espejo, así que empecé a alucinar cosas. Mi rostro en el espejo me empezó a hablar, los mismos demonios usaron mi rostro para hablarme. Me decían “mátate porque eres un monstruo con media cabeza, tu esposa jamás de amará, mátate y acaba con la miseria de tu pobre esposa”. Mis esperanzas se fueron con ese espejo.

Dónde estaba ahora el palo con el que había apaleado al diablo? Se fue con el sueño de que ella me amara, así que decidí matarme. No tenía nada para hacerlo, ni cuchillo, ni navaja, nada. Pero hallé la forma: me saqué uno de los tubos que tenía conectados, me recosté, crucé los brazos y esperé morir. Seguí esperando, pero me dio hambre… me saqué el tubo equivocado! Saqué el tubo que me alimentaba, me saqué el almuerzo! Puedes morir así, pero es un proceso largo.

Posteriormente, me enviaron a USA, pasé un año y dos meses hospitalizado. Estábamos tres en una habitación, en lo que recuerdo, todos murieron, excepto yo. El varón que tenía a la par tenía el 100 por ciento de su cuerpo con quemaduras de tercer grado. Su esposa entró, lo vio y le tiró la argolla matrimonial. Le dijo: “Eres una vergüenza y no tengo cara para caminar contigo por la calle”. El murió de un corazón quebrantado. Después de esto, entró en mí mucho temor, sabía que mi esposa era apenas una adolescente. Cuando le permitieron entrar, le dijeron “ese es tu marido”. Ella entró, me vio y me dijo: “ese no es él”. Yo pensé: “Quémame, mátame, pero no me arrebates el amor de mi esposa. Perdí mi identidad, casi pierdo mi vida y aun así pude regresar, pero si pierdo a mi esposa, quedaré acabado. La amo y la anhelo, pero no quiero perderla”. Solo pensaba, “por favor, no digas nada en este momento”. El médico me volteó la mano, ahí tenía mi nombre en el brazalete. Ella me vio por largo tiempo. Yo tenía mi mirada en sus dedos, para ver si su argolla era removida. Ella me vio en mi ojo y me dijo: “realmente te amo, bienvenido a casa”. Cuando ella dijo “Davi… mmm… le dije: “mi amor, perdóname, ya no soy guapo”. Ella me dijo: “nunca fuiste guapo”. Ella me amaba por lo que yo era. Escuchen esto “machos”: las mujeres son más inteligentes que nosotros. Las mujeres no juzgan el libro por la pasta. Nosotros vemos sus piernas, su pelo, vemos la figura externa, pero ellas juzgan tu carácter. Cómo te comportas, eres caballero, permites que se siente primero, le compras flores, las flores son indispensables. Escuchen, jóvenes, si quieren impresionar a tu novia, abotónate la camisa. Cómprale flores. Algunos dicen: “no tengo dinero”. Yo tampoco lo tenía, ve al cementerio ahí abundan las flores, sé pilas. No cuestan nada.

Después de catorce meses, salí del hospital. Los verdaderos hombres conducimos! Pero mi barbilla y mi pecho crecieron juntos, se contrajo la piel y me jaló el hombro y mi codo hacia arriba. Este ojo estaba completamente cubierto. Sólo tenía un ojo, no podía girar la cabeza. Cómo me cambiaba de carril, porque no podía ver si venía carro, traté pero me crucé al otro lado de la carretera, pité y lentamente me crucé. Entonces escuché si había llantas que rechinaban o vidrios que se rompían, si lo escuchaba me regresaba a mi carril. Estaba sentado y el semáforo estaba en rojo. Conforme cruzaba la calle, me vio el rostro, los niños me veían y gritaban. Otro hombre se me quedó viendo, y se estrelló contra un camión, yo estaba atorándome de la risa. El amigo que estaba detrás de mí, me maltrató, así que avancé y estaba en rojo otra vez. El que estaba atrás de mí, se estrelló. Salí para disculparme, todos en el restaurante pensaban que estaba embriagado, pero al verme, pensaron que ellos eran los embriagados. No quería que me le acercara. Pensé: “Debo de decirle, mira lo que hiciste con mi cara”. Ese día fue muy atemorizante. Estuve ahí y había pide vías rotos, luces rotas, refrigerante goteando, y me pregunté si así sería el resto de mi vida.

Sólo asusto a los niños y causo accidentes y de ahí pensé: “Voy a sacar aquel carro y no permitiré que el diablo me quite mi gozo. Nunca me rendiré. Nunca te rindas. Ese día le di mi vida a Cristo de una manera que jamás lo había hecho. Le entregué mi vida a Cristo a los 16 años, pero ese día le entregué todas mis cicatrices a Dios. Les prediqué en Irak a los soldados, tuve el privilegio de predicarles de Cristo a personas de diferentes países, pero en su mayoría de USA. Vi hombres con corazones endurecidísimos entregarse a los pies de Cristo. Uno de ellos inclusive murió en mis brazos. Le dije “eres un sacrificio en el altar de la libertad. Y he venido desde USA para decirte gracias”. La última palabra que escuchó fue “gracias”. Más le habría valido al diablo matarme cuando tuvo la oportunidad.

Hace más o menos una hora, el pastor Cash, su familia, mi asistente, otros servidores y yo nos unimos para orar por un veterano que sirvió en Irak y entregó su vida a Jesús. Si el veterano esta aquí, quiero que se ponga de pie. Ven. Hoy le diste tu corazón a Cristo, quiero que todos aquí me escuchen. La mayor guerra que este varón ha peleado, la ganó hoy aquí, tú eres mi héroe. El me dio su insignia de la fuerza aérea. Gracias, mi amigo, mi hombre, te amo. Así que concluyo diciéndote que nunca acaba, cuando Dios te llama a hacer algo, el diablo peleará contra ti. Tus amigos tal vez te abandonen, tu familia tal vez te rechace. Te amo y muchas gracias. Dios los bendiga.
Malos hábitos difíciles de romper, por Dave Roever

Buenas tardes, me deleito en gran manera de poder estar con ustedes, sé que Dios les ha estado hablando toda la mañana.

Quiero que abran su Biblia en el libro de 2 Samuel 1:1-10.

La historia que acaban de leer es una de las historias más poderosas de la Biblia. Trasladémonos a una época y encrucijada en el pueblo de Israel, tal vez ya conocen la historia de Saúl y cómo fue elegido para ser rey. El era un hombre muy alto, que se caracterizaba por su humildad y timidez. Samuel era el profeta que ungió a Saúl como rey, y lo primero que Dios le ordenó a Saúl fue matar a todos los amalecitas, a sus ovejas, perros y caballos. Pero qué hicieron los amalecitas para que Dios se enojara de esa manera? Estos surgieron de un hombre llamado Amalec, pero... qué hizo él para enfurecer a Dios?

Yo quería saberlo para no cometer los mismos errores y me enteré qué fue. Recuerdan que Dios liberó a Israel del Faraón y conforme salían y estaban huyendo, no tenían armas de guerra, llevaban muchos años de ser esclavos, no tenían ningún plan de batalla, y cuando vieron atrás, y vieron al ejército enemigo derrotado, se regocijaron? Mientras estaban celebrando, los hombres poderosos se adelantaron a la multitud, las mujeres y los cojos estaban atrás y Amalec los esperaba para emboscarlos y que los más fuertes siguieran de largo. Cuando los hijos y los ancianos llegaron, esperó que estuvieran justo en el centro y los atacó y mató a los hijos de Israel, a los niños que no podían defenderse por sí solos. Esto me recuerda a una escritura que dice: “No toques a mis pequeños, es mejor que te enrolles una cuerda a una roca y te lances al fondo del mar”. Cuando Amalec atacó a Israel, Dios juró borrarlos de la faz de la tierra, y de cierto no hay ningún descendiente de los amalecitas. Han escuchado el término “no te metas con la madre naturaleza”, pues no te metas con los hijos de Dios. El destruirá a todo impío que se levante, que es un amalecita.

Esto se aplica a nuestro contexto hoy en día en que quien te ataca por detrás cuando estás lastimado o herido, recibirá su recompensa. Recuerda esos momentos en que has estado celebrando tu mayor triunfo y victoria, quién es el que se acerca a robártela? Podría ser el diablo, pero la carne y el diablo nunca te mienten tanto como te mientes tú a ti mismo. Cuando el diablo me miente, yo lo noto enseguida, cuando un amigo me miente, lo noto, pero nadie me ha engañado tanto como yo a mí mismo. Nadie te puede mentir como tú mismo.

Dios le dijo a Saúl: “Mata a todo amalecita y todas sus posesiones”, y Samuel le dice a Saúl “mátalos totalmente”, y Saúl se va a la batalla. Yo creo que Samuel sentía una incomodidad en su espíritu, realmente cumpliría lo que Dios le ordenó. Finalmente, días después, ve una nube de polvo en el horizonte, eran los amalecitas que se aproximaban a derrotar a Israel, será que fracasó o estará regresando en victoria; Finalmente, logra distinguir que es Saúl que han vencido a los amalecitas, y Samuel tan feliz y contento de ver a Saúl, dice: “dame el reporte, Saúl”. El responde: “Oye, Samuel, estuvo de maravilla, los acabamos totalmente”. Y Samuel escucha el reporte y después escucha de Saúl, pero en el tranfondo, Samuel discierne otra cuestión y le pregunta: “Qué es ese ruido”. Saúl dice “es el ganado y unas ovejas que trajimos de vuelta”. Samuel empieza a temblar porque Saúl desobedeció. Samuel le dice: “Dios te ordenó que no dejaras nada con vida, y Saúl dice “A propósito, tengo un trofeo que mostrarte” y sale el rey Agad y Samuel casi se desmaya. No sólo guardaste el ganado, sino que mantuviste con vida al rey. Saúl le dice: “Mira todo este botín, lo podemos utilizar para ofrecer sacrificios a Jehová. Esto es mejor de lo que le podemos ofrecer y recuerda que podemos dar a Dios el mejor sacrificio, la mejor ofrenda”.

Dios siempre se merece lo mejor, y sabes qué hizo Samuel cuando se enteró de todo esto? Sacó su espada y lo partió en dos pedazos y empezó a almacenar sus piernas, la cabeza y sus brazos. Es el rey que vino en paz, pero salió en pedazos, y Saúl sabía que en algo se había equivocado, y Samuel le dice: “A causa de tu pecado, Dios ahora te arrebata el reino”. Saúl empezó allí su decaída, no logró hacer nada bueno después. Podríamos decir: “Todo porque trajo un poco de ganado y un amalecita con vida”. Los malos hábitos son difíciles de romper, viven en cuevas y se esconden, y se manifiestan porque están ocultas en tu naturaleza. Saúl pensaba “qué tiene de malo un poco de ganado?” Démosle a Dios lo mejor que tenemos. Saúl le estaba ofreciendo a Dios lo mejor de lo que Dios más odiaba. Rara vez encuentras un verso donde dice que Dios odia o aborrece algo. El odió a los amalecitas y odió a Esaú por la misma razón: la carne, auto gratificación, hacer lo que más me agrada a mí.

Algunos de ustedes pueden ser los mejores cantantes de toda Guatemala, y te hace sentir bien lo bueno que eres. Cuando la gente te aplaude, te celebra y grita tu nombre y cuando oyes, dices: “Oh, gracias Dios, no es nada”. Dios dice: “yo sé que no es nada porque es tu carne”. Dios prefiere escuchar a un niño que no pueda hacer una buena nota, o que olvide las palabras que al mejor cantante latinoamericano, a que se pare a decir: “Hey, mírenme, soy lo mejor”. Eres lo mejor de lo que Dios más detesta, Dios aborrece la carne porque El reconoce que es tu peor enemigo en el cristianismo. Te quiero mostrar lo que dice la Biblia de la carne: cero, nada de carne se gloriará en su presencia. Algunas de las palabras más lamentables de la Biblia son: “Y el Espíritu de Jehová se apartó de Saúl a partir de ese día”. Quítame la oreja, las manos, todo, pero no a Cristo; tú eres mi vida, eres la razón de mi existencia, toma toda mi reputación y fama, toma todo lo que tengo, pero nunca quites tu Espíritu sobre mí. No tienes nada sobre la tierra que se compare a Cristo, no tiene nada que ver con nosotros; tiene que ver con el por qué después de tus mayores victorias, te puede atacar por detrás. La carne se manifiesta, porque si tú no te levantas y te sobrepones a tu carne, si no acabas con la carne, la carne acabará contigo. Mira a Saúl, por qué fue que David acabó matando a los amalecitas? Porque Saúl fracasó, luego un amalecita mató a Saúl y mató a su hijo Natán. Si Saúl hubiera cumplido con matar a todos los amalecitas, nunca hubiera quedado uno libre en el monte. La carne nunca te afronta cara a cara, te persigue y espera pacientemente el momento correcto. Cuando no estás controlando, estás más confiado. Cuando todo se está derrumbando a tu alrededor, cuidado, está detrás de ti, y la carne que debiste haber matado, pacientemente, está esperando para matarte.

Los malos hábitos son difíciles de romper, ellos siguen regresando, no sólo bastaba que Saúl muriera, sino que el hijo de Saúl muriera por las mismas manos. Si tú no los acabas, acabarás destruyendo a tus hijos, mejor transfiere una bendición de generación en generación, porque esos malos hábitos fueron rotos. Sabes por qué yo no soy alcohólico? Mi padre fue alcohólico, pero Dios rompió los malos hábitos. Sabes por qué no veo pornografía, porque nunca mi padre la vio. Dale a tus hijos una bendición, tú lo puedes hacer. Le dije al grupo de gente del equipo “ustedes son el producto de la inversión de mucha gente, gente buena invierte buenas cosas en ti y mala gente invierte malas cosas en ti, no te rodees de los malos, porque lo que entra en ti, al salir de ti, te puede destruir”. Si alguien tiene malos hábitos que vienen de sus padres, rompe eso y no lo transfieras a tus hijos. Si tú sabes cómo hacer lo bueno, pero rehúsas hacerlo es pecado ante los ojos de Dios, y la paga del pecado es muerte. Pero la Biblia dice “no permita que nadie tome tu corona”. Aferra tu corona porque es tu justicia, y el enemigo no te quite tu corona. Tendrás éxito y te pararás delante de Jesús en el día del juicio. Ni Jesús se atreve a arrebatarte tu corona, pero tú puedes ofrecerle tu corona de justicia. Una petición les quiero hacer: que oren porque mi corazón esté resguardado en Guatemala. David, cada vez que recuerde, oraré por ti, con eso me basta para dar un ataque nervioso al diablo.